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Noche de Reyes

¿Habéis sido buenas?¿Cómo van los propósitos de Año Nuevo?

El año pasado por primera vez me fije 2, no eran realmente propósitos como: dejar de fumar (no fumo), ir al gimnasio,… no. Eran más propósitos, cosas que tenía ahí que quería hacer, pero pasaba el tiempo y no. Una era presentarme a un examen oficial de inglés, me presenté a varios, unos los aprobé y en otros me follaron como una campeona!! (y no de la forma que me hubiera gustado). Y el segundo propósito era enterarme de una vez como tenía que hacer para sacar mi libro, porque hacía años que lo tenía escrito, como tengo escritas más partes, pero no encontraba tiempo, tampoco sabía que hacer. Y al final, lo he hecho, así que doy mis 2 propósitos por cumplidos. Ahora me toca fijarme las metas para este año. ¿Qué metas te has propuesto tú, querida lectora (o lector)?

Y quería enseñaros también una pequeña promo que he hecho, dicen mis amigas que sufro mucho, jaja!!

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Relatos

¿Quién es Lukas?

A lo mejor sois nuev@s por aquí, y nunca habéis oído de Lukas. Un terrorista y narcotraficante, que sólo piensa en su vida y en sus negocios. Es el coprotagonista de mi primera novela, junto con Silvia, una investigadora. Él la secuestrará, la mantendrá escondida, drogada y a su merced hasta que decida que hacer con ella.

LUKAS

couple-erotic-hot-sexy-favim-com-1835043Hacía un mes largo que estaba en aquella ciudad, aún no había terminado la carrera, pero desde mi universidad me habían encargado como trabajo de fin de grado ayudar a la policía en un caso de unos asesinos a sueldo que actuaban desde hacía tiempo y muy hábiles para escapar de la policía. No era policía, ni mucho menos, para mí era un simple juego, era informática, delitos informáticos, avanzarme a los pensamientos de otros, meterme en sus comunicaciones y descifrar sus códigos informáticos. Así poco a poco mis compañeros fueron deteniendo a componentes de la banda a las indicaciones que les iba dando.

Lo peor era cuando tenía que aparecer en el ‘escenario del crimen’, para recoger los equipos informáticos después de que hubieran detenido a los que allí estaban. Muchas veces aún se olía a pólvora y me daba miedo por si de pronto aparecía alguien armado que no esperaba. Aunque había hecho un curso intensivo para esas situaciones y manejo de armas, estaba muy verde en el tema y no era algo que me gustase, pero era una parte más y lo necesitaba más orientado a mi propia defensa.

En el caso me pusieron a trabajar codo con codo con el anterior encargado, tan pronto pisé aquel lugar, al que de alguna forma le había quitado el puesto de encargado, ya que después de indicar la localización exacta de algunos delincuentes me había ganado el respeto y admiración de todos y aunque no era oficial, ya las instrucciones me las daban directamente y mis hallazgos los comunicaba, casi, sin utilizar a Ramón como intermediario. Ramón era un hombre bastante amable y atento, un poco obeso y calvo, sonreía y me decía “hay que dejar paso a las nuevas generaciones”. El hombre lo hacía con buena fe, pero desde que me desplacé a aquel sitio, para seguir el caso desde cerca, parecía que era el gafe. Justo decía por aquí estarán, cuando ahí estuvieron hacía 5 minutos.

Aquel día tenía permiso para salir un poco antes de la oficina, tenía que preparar unas cosas para la universidad y tenía la tarde libre, así que a las 2 de la tarde recogí. No había salido por la puerta cuando Ramón comenzó a comentarme unas cosas sin sentido y yo preocupada porque iba a perder el dichoso autobús, y cuando me iba a despedir, me cogía del brazo y seguía hablándome. Cuando por fin me deshago de él, bajo, camino rápido a la parada, pero demasiado tarde, no hay un alma y no pasa ningún otro hasta dentro de 30 minutos, que es lo que tardó en llegar a casa a pie, así que me abrigo bien y decido irme todo dando un paseo. No hacen ni 10 m que estoy en marcha, cuando Ramón aparece con su 4×4 pitándome:

• Silvia, ¿has perdido el bus?
• Sí, eso parece, que al final lo he perdido.
• Venga mujer, sube, me siento culpable te llevo a donde quieras.
• No, de verdad que no hace falta, no quiero molestar.
• Pero mujer si no es molestia, además hace un frío que pela y está por caer un buen chaparrón.

Miré al cielo tras mi medio flequillo y apuntaba fino si, eso fue lo que me decidió, ni siquiera llevaba paraguas y tampoco quería que se me mojara el portátil. Subí al asiento del copiloto, me alegré que hubiera insistido, se estaba calentito ahí dentro. No habíamos avanzado ni dos manzanas cuando un tipo en una esquina esperaba a Ramón Sigue leyendo “¿Quién es Lukas?”