Relatos

Si la amas…

He empezado a masturbarme con la mano libre, la tengo durísima otra vez, tú estás a punto. Te falta el golpe de gracia, no me lo pienso. Te levanto del sofá y te llevo a la mesa, ahí te pongo boca abajo y te follo desde atrás, de un tirón. Otra vez dentro de ti, con tu culito en pompa y tu brazo retorcido a la espalda, porque te gusta duro y duro te lo estoy dando. Te digo obscenidades al oído. Te estoy asustando, sí, estás asustada. Pero aún así te corres con la boca seca, cerrando los ojos, multiplicando tus fluidos que me dejan perdido y acercando la mano libre a taparte la boca. Me corro como el animal que soy de nuevo. Te suelto el brazo y pongo las manos a cada lado de tu cuerpo, jadeando dentro de ti, no te atreves a moverte, sólo me escuchas. Estás de puntillas para llegar a mí, te fallan las rodillas, te he dejado destrozada, tu coño lo intenta, pero no me aprieta como antes. Desconocidos.

El de “Desconocidos” es sin lugar a dudas el relato más duro de todos. Pero hay de todo  😉

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